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Quien no recuerda aquella vieja y memorable frase de Alex Valle, aquella de " La Santa paciencia", donde las personas esperaban a que las atiendan en medio de grandes alborotos, insultos y las más inverosímiles situaciones, aquel cómico que mantenía la calma hasta el final, aquel que hacia delirar a grandes y chicos con su squech cómico allá por los años 70, aun cuando la televisón solo tenia 2 colores, se gritaban los goles de Cubillas y las canciones -hoy llamadas del recuerdo- estaban de moda; realmente todo lo que sé de este ilustre y difunto personaje, solo lo conozco por aquellas repeticiones que a veces se plantan en nuestra TV chicha, muy de vez en cuando.
Muchos años han transcurrido desde aquellos momentos, y el tiempo (verdugo facial) a ido pasando, y no en vano; personalmente les puedo decir que en mi experiencia personal, lejos de ser un personaje de la tele, un premio nobel, o un chaman, he tenido una vida, hasta cierto punto, normal. He pasado de los Thundercats, a usar Trapper Keeper, a cambiar pañales, pero sobre todo, y no puedo dejar de mencionarlo, a tener mi primer trabajo en serio.
Muchas ilusiones, bastantes ganas, modulación de voz al fiel estilo de Iván Márquez, TAMBIENNNN VIEEEENNEEEE....... y un toque de simpatía, me ayudaron a pasar mis entrevistas; el primer paso estaba dado; el hecho es que nadie te prepara para lo que se viene, atrás quedaron las salidas a cualquier hora, ver las finales de la champion en directo, no preocuparte de nada y quedarte naufrago en el mar de la ociosidad.
La verdad, es que desde que llegue a la empresa, y haciendo un check list de mi historial en servicio al cliente, hasta el momento, he pasado frente al teléfono, por muchas alegrias y por qué no decirlo, por más de un sin sabor.
En la calle, si alguien te insulta o te habla con tono faltoso, lo arreglas como puedes, mismo baquero o como estamos en Perú, mismo obrero de construcción civil; bueno nada de eso sucede cuando tienes un trabajo y tienes unas gotitas de responsabilidad corriendo por tus venas, uno debe de cuidar la imagen tanto dentro, como fuera de la empresa, la verdad es que uno aprende a ser exageradamente cauteloso, y en ese sentido, aprendes a tragarte por parte de los clientes, acusaciones, insultos, amenazas, y hasta denuncias con nombre y apellido en Indecopi, que antes "JAMAS" ibas a perdonar.
No siento que la vida nos prepare para este tipo de situaciones, que al final, cuando las recuerdas, te llegas a reír y con gusto te das cuenta que el tiempo y esos pequeños controles diarios de ira natural, nos hacen madurar como persona y nos hace, en el trabajo, mejores profesionales. Al final te das cuenta que son simples y a veces, necesarias situaciones del día a día.
Nadie ha dicho que pasar del caliente al frío, del dulce al amargo, del DHL al Pepito express, sea un trabajo sencillo, todo cambio lleva tiempo y por eso les comento que con gracia recuerdo a nuestro querido y para muchos desconocido Alex Valle y su famosa frase de la Santa Paciencia, porque aquella frase, tan sabia y a la vez tan difícil de aplicar, quedará a diario impregnada en mi, cada vez que responda una siguiente llamada.
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